» HOME  » REGISTRARSE  » CONTACTO 
WallpapersPublicar avisoListado de rubros
Usuario Contraseña
» Busqueda
  << VOLVER   .: HISTORIAS DE COLECCION
Juan Bautista Bairoletto
HISTORIA

Parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6, parte 7, parte 8, parte 9,
parte 10, parte 11, parte 12, parte 13.


GALERIA DE FOTOS
Toda la familia Bairoletto dormía con el sueño pesado y sereno de quienes tienen la conciencia en paz. Afuera de esas paredes agazapado entre la oscuridad y el silencio de la noche cerrada, sin luna y sin estrellas, se preparaba sigilosamente el final de Juan. Solo los pájaros de la noche, con sus chillidos de mal agüero volando en círculos sobre el rancho, anunciaban el triste final.

Un 14 de septiembre de 1941a las seis de la mañana comenzaba a nacer el nuevo día sobre el Athuel. La helada que había caído esa noche agregaba pinceladas blancas al paisaje. La brisa fría del amanecer agitaba el cañaveral, produciendo un suave arrullo que invitaba al descanso. A cierta distancia de la casa se encontraban los policías, atentos y con los nervios a flor de piel, listos para atacar.
Los peones dormían en las piezas contiguas a la principal y fueron los primeros en despertarse por el canto de unos teros, quienes advirtieron movimientos extraños fuera de la casa, a partir de ese momento se desató la acción. En ese momento, Juan con un grito despertó a Telma para que se ponga a salvo junto con las niñas, en el lugar que tantas veces le había indicado y saltó ágilmente de su cama con la pistola que guardaba bajo la almohada.
Ella, lo vio dirigirse con rapidez hacia la puerta, vistiendo solo calzoncillos largos y camiseta de friza, y calzándose con prisa en su cintura la faja de guardas rojas, verde y blanca. Su objetivo y en definitiva lo único que le interesaba en ese momento, era apartar a sus perseguidores del lugar donde estaban sus seres queridos. Apenas atravesó la entrada sonaron varias descargas y Bustriazo, a cargo del operativo, dio la orden de atacar. Eran dieciséis contra uno. El subcomisario Paeta fue alcanzado por un disparo de Juan en el abdomen que le desgarro el chaleco, quien al verse lleno de sangre se desmayó, quedando fuera de acción.
Juan mientras tanto buscaba protegerse en las paredes del rancho, pero era casi imposible, ya que los disparos venían de todos lados. Se sintió perdido, pero en paz, ya que su familia estaba a salvo. En ese brevísimo instante en que su mente funcionaba con total lucidez y sus pensamientos eran más rápidos que los rayos, supo quizás por fin quién era en realidad, y tuvo la certeza que había una sola manera de que ellos, los policías, no lo alcanzaran. Allí es cuando decide sin dudar atravesar la ultima frontera y se suicidó, colocándose el arma sobre su cabeza, y disparándose sin que le temblara el pulso, con una valentía acorde a su vida. Eligió, como siempre lo había hecho, el camino a seguir. Su vida era su vida y nadie, mucho menos un policia, se la iba a arrebatar.
Los policías al escuchar el disparo y verlo caer pesadamente, con mucho cuidado se fueron acercando al cuerpo que lucia inerte sobre la tierra. Uno de ellos gritó, “no te hagas el muerto!!”, con el tono propio de un cobarde, por que sabia perfectamente que lo estaba, sino jamás se hubiese atrevido. Bien seguros que nada podía hacer, dispararon sobre él con saña y resentimiento. Luego se miraron, creo con vergüenza en el fondo por su proceder, y enfundaron sus armas retirándose calladamente.
El chico Narváez, aturdido, sin entender nada, vio a su patrón inmóvil en el suelo, con la ropa interior
blanca empapada de sangre. Telma tenía en sus manos el revólver que sacó de abajo del colchón para
defenderse, pero cuando comprendió que todo había terminado solo atinó a esconderlo entre unos trastos.
En un primer momento, ella y su peón, se negaron a reconocer la verdadera identidad de
Juan. Sin embargo, los policías lo identificaron por los tatuajes en el brazo, la figura de una
mujer, el número 13 y sus iniciales.
Se escucho decir a un policia que lo estaba examinando: ”mirá, tiene callos en las manos”, lo que deja a
las claras lo poco que conocían a este nuevo hombre, que lo único que deseaba era vivir en paz junto a su
familia.
Telma les pidió que taparan el cuerpo con una manta para que las niñas no lo vieran y
pensó que su alma estaba mucho más alto que allí, alcanzado su total libertad. Contuvo
las lágrimas y acariciándole el rostro llena de impotencia hizo un gran esfuerzo para mantener la serenidad
por las nenas, y se retiró del lugar envuelta en un llanto de dolor. Quedando a disposición de la policia
fué trasladada al juzgado, en donde tuvo que soportar un interrogatorio que duro varias horas,
dejándola luego en libertad.
El cadáver fue trasladado inmediatamente en una camioneta a la comisaría de Alvear en donde le sacaron fotos y se labró un acta. De ahí lo trasladaron al Hospital Regional y el Dr. Ariza fue quien le practicó la autopsia. Enterada la gente que se encontraba allí, empezó a agolparse pidiendo a gritos la entrega del cadáver, muchos de ellos en estado de desesperación. Finalizado el tramite, se le entrego el cuerpo a su amigo el Rubio Sánchez, siendo trasladado a la funeraria De Vita y Cía , en donde fue vestido por él, con bombachas batarazas, camisa blanca y un pañuelo overo al cuello. El velatorio se realizó en el salón de la Biblioteca Popular Sarmiento, ubicado en la esquina de Paso de los Andes y Patricias Argentinas, que la empresa alquiló para disponer de mayor espacio. Así lo vio la gente, que acudió multitudinariamente, muchos por primera vez, otros por ultima vez para darle su adiós. Voluntariamente los asistentes, que calculó la prensa más de 6000, depositaban monedas en una pequeña urna ubicada al lado del cajón para costear los gastos del sepelio.
Mientras tanto Telma sentía tal desconsuelo que no pudo juntar fuerzas suficientes para asistir al velatorio de su amado esposo. Cómo hacerle frente a esa imagen inerte que había sacrificado su vida para salvarlas, rodeada de gente en su mayoría extraños para ella. Decidió quedarse con las nenas quienes eran su único consuelo en casa de un amigo.
Los policías indignados ante tanto reconocimiento público esa noche decidieron clausurar el local. Al día siguiente la gente se empezó a agolpar frente a la biblioteca reclamando a los gritos que sean abiertas las puertas. Por lo que la policia decide adelantar el entierro sorpresivamente, pese a esta maniobra más de 3000 personas integraron el cortejo, pasando el cajón de mano en mano. Pero a los pocos metros la multitud fue interceptada por la policía montada, quien en forma amenazante se abalanzó sobre la gente, empujándolos y aplastándolos con briosos caballos, mientras uno de ellos gritaba, -¡Qué tanto homenaje a un ladrón, cuatrero y asesino!-, obligándolos a dejar el cajón en el suelo. Inmediatamente procedieron a cargarlo en un carruaje tirado por dos caballos, trasladándolo a la mayor velocidad que podían para dispersar a la multitud. En verdad muchos no pudieron llegar al entierro ya que la mayoría se encontraban a pie, pero otra multitud de unas 2000 personas se congregó en el cementerio. Hecho que los policías ante la realidad nada pudieron hacer para evitarlo. De esta forma Juan fue despedido de este mundo y es aquí donde comienza a gestarse el nacimiento del mito.

Hechos posteriores a su muerte

Todos los diarios de la época se hicieron eco de su muerte, La Prensa, Critica, La Razón, Noticias Gráficas, entre otros. Carlos Ruiz Rojas el único periodista que Juan aceptó proponiéndole que escribiera su biografía, recordó con sentidas palabras ese encuentro. Dejando en claro que a Juan la policia no le dio oportunidad de entregarse y todos los disparos que le hicieron fueron a matar, a pesar que no se resistió. Destacando que él se suicidó, ante la emboscada cobarde organizada por la policia, para salvar a su familia y así lograr escapar de alguna manera de éstos, dando un salto sin escala al mas allá.
El cadáver del traidor de Gazcón (el entregador), apareció meses después tirado en un alfalfar cerca de Gral. Pico. Murió cruelmente asesinado, nunca se supo quien terminó con su vida, pero se presume que fue algún amigo de Juan.
Telma Cevallos, su esposa, crió con mucho sacrificio a sus dos hijas, quienes estudiaron, con el tiempo se casaron y le dieron 9 nietos. Ella, fiel a su único amor, sigue viviendo en la actualidad en Alvear rodeada de su familia y con la compañía de los recuerdos e imágenes grabadas en su mente que día a día llenan de amor el vació que le dejó la ausencia de su querido Juan.
En el cementerio de Gral. Alvear donde descansan los restos de J.B. Bairoletto, desde que llegó a su morada final, nunca faltan flores frescas, velas ni gente de todas las edades con pedidos de ayuda convencidos que ante sus plegarias produce milagros. La pared del muro construido en 1987 está cubierto de placas de aquella época y actuales, que expresan agradecimientos por los pedidos concedidos y de la cruz cuelgan toda clase de objetos( escarpines, medallas, jinetas, etc.). Hace unos años atrás se reconstruyó su rancho gracias a los aportes del municipio de Alvear que adquirió el predio y es el lugar elegido para recordarlo, llenándose de gente tanto en su aniversario de fallecimiento como en su fecha de nacimiento, en donde se celebran grandes fiestas criollas.
Juan Bautista Bairoletto , el último de los bandidos románticos, como lo llama cariñosamente la gente, ha muerto y con su fin nace, fundamentalmente en el corazón de los humildes, un mito. Un protector que desde el cielo los cuida y los guía, tanto como lo cuidaron a él en la tierra. Juan ha muerto, recordemos su último mensaje, repetido en varias ocasiones ante sus amigos:

" ... Los que me lloran por muerto que dejen ya de llorar; viviré en el alma del pueblo, nadie me podrá matar."

FIN

Parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6, parte 7, parte 8, parte 9, parte 10, parte 11, parte 12, parte 13.

Galería de fotos
Todas las historias
Butch Cassidy
 
Juan Bautista
Bairoletto
 
Mate Cocido
 
 
  << VOLVER    
       
NOTICAMPO (C) Y (R) 2004 - WWW.NOTICAMPO.COM - INFO@NOTICAMPO.COM - TEL: 02362 15505371 - JUNIN (B)
Desarrollo web en Junín por www.brandal.com.ar