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Juan Bautista Bairoletto
HISTORIA

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parte 10, parte 11, parte 12, parte 13.


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PARTE 2º

En el segundo capitulo de esta historia, les relatare el hecho que marcaría el rumbo definitivo de vida de Juan Bautista Bairoletto, con tan solo 24 años. Siendo tan joven, una noche de primavera, la vida lo enfrento a su destino, que llego a él en la forma de un hombre, un policia duro y prepotente, el cabo Elías Farach.

Nace su primer amor

De pelo castaño, ojos verdosos, no muy alto, atractivo, buen bailarín, guitarrero y cantor, Juan Bautista era un joven como tantos otros de su edad, y muy buscado por las mujeres. Con ansias de buscar diversión recurría a los burdeles de la villa Castex, provincia de La Pampa fue allí donde conoció a Dora, una joven prostituta, que con su belleza y experiencia supo conquistar su corazón casi adolescente, pero que lamentablemente resulto ser la causa de su perdición. Cuando él iba en busca de ella, era para divertirse, para bailar, le encantaba compartir sus horas libres con ella, además era muy buena bailarina hecho que le gustaba a Juan.

Una noche, mientras ellos estaban tomando una copa llega al burdel el Cabo Farach, alias el Turco, quien al verlos juntos se puso furioso, debido a que él desde hacia tiempo andaba detrás de la muchacha, el cual nunca había logrado ser correspondido. Farach, con mucha impotencia ante lo que veía se le acerco a la mesa y le advirtió que se alejara definitivamente de Dora en tono amenazante, hecho que Juan, con su rebeldía muy propia de su edad, ignoró por completo. Después de ese episodio, varias veces Farach los volvió a encontrar juntos, y no faltaron en más de una oportunidad entredichos entre ellos, hasta que en una de esas discusiones el cabo decide arrestarlo recurriendo a una falsa excusa. Ya en la comisaría decide alojarlo en un calabozo, y sale en busca de Dora a la que la trae con el pretexto que Juan la quería ver. Una vez logrado su objetivo Farach decide llevar adelante un plan para humillarlo ante la joven, y la invita a pasar al calabozo, reunidos los tres y a solas, hace que Juan se saque la ropa dejándolo prácticamente desnudo, a lo cual el joven comienza a resistirse, y el cabo le responde pegándole duramente con su talero en las costillas hasta doblegarlo. Luego lo empuja brutalmente y lo tira al suelo y levantándolo de los pelos de la nuca decide montarlo como si fuera un caballo y le comienza a pegar insistentemente con el rebenque como si estuviera intentando domar un potro salvaje. Mientras tanto la joven prostituta lloraba con impotencia ante tan desagradable espectáculo, ella se sentía en parte culpable por el sufrimiento que estaba pasando su amante, pero nada podía hacer. Cuando Farach decide terminar con la escena tan lamentable, armada por él, para humillar a Juan frente a la joven, lo levanta en vilo de los pelos y le dijo, “no te acerque mas a ella por que la próxima vez que los vea juntos va a ser mucho peor”, e intimándolo a que “se fuera definitivamente del pueblo”.

Bairoletto toma una decisión

Después de los nefastos momentos vividos, Juan Bautista decide aislarse en su casa junto a su familia por un tiempo, hasta recuperarse de los golpes recibidos, pero los días pasaron y su orgullo seguía tan herido como el primer día. Y en la soledad que el mismo buscó, para meditar y resolver que hacer, decide quedarse y enfrentar la situación, desafiar a su destino como sea. Era consiente que no le iba a ser fácil y por un momento sintió temor, pero no estaba en su mente huir como un cobarde y mucho menos frente a la ofensa del cabo Farach.

Mientras tanto el cabo, gozaba de su éxito, y al no verlo circular por el pueblo creía que había huido, jactándose de lo que le había hecho. Pero este regocijo no le duró mucho, ya que Juan apareció por el pueblo de golpe como si nada hubiese pasado, visito a Dora por la mañana en el burdel y al mediodía decidió darse una vuelta por la casa de comidas “La Colonia”. Ante su inesperada presencia, la gente de la villa de Castex se sorprendió de su llegada, todos sabían lo que Farach le había hecho al joven, por boca de él mismo, y eran concientes que si ese muchacho estaba en el pueblo era por que venia o a buscar venganza, o a morir, esas eran las únicas alternativas posibles de acuerdo a cómo se habían estado desarrollando los últimos acontecimientos. La noticia de su llegada corrió como pólvora, hecho que no tardo en llegar a los oídos de Farach.

El cabo decide inmediatamente salir a buscarlo para según él, “darle su merecido”, pero lo que este ignoraba era que Juan había venido al pueblo en busca de aclarar la situación y preparado para enfrentar cualquier eventualidad, bien armado y con un muy buen caballo.

Nace el mito

Era un caluroso 4 de Noviembre de 1919, el reloj apenas marcaba las 13 Hs. y el silencio que imperaba era ensordecedor. Juan, tranquilo, intentaba apagar el calor intenso dentro de la casa de comidas, junto a un amigo cuando de pronto apareció Farach, como entre las sombras y con voz potente le dio la orden de arresto, Juan respondió inmediatamente diciendo que “nada había hecho”,y levantándose rápidamente de la mesa que estaba ocupando emprende su retirada, con el cabo Farach prácticamente pisándole los talones. Una vez afuera ambos, Juan intenta montar su caballo poniendo un pie en el palenque y Farach lo golpea brutalmente con su chicote, impidiéndole que monte, cayendo pesadamente pero de pie; gira ágilmente y empieza a retroceder siempre mirándolo a los ojos, pero en un momento tropieza y cae. Los gritos del cabo alertan a los parroquianos que corriendo acuden a ver lo que sucedía, y son testigos de cómo el policia castigaba e insultaba al joven que se encontraba tirado en el suelo. Juan, dolorido ante la lluvia de patadas y golpes que Farach le propinaba insistentemente, decide ponerle fin a la situación y entre sus ropas saca el arma y le dispara. Farach cae, de cara al sol, con una mortal herida de bala en su garganta y Juan conciente pero muy convulsionado por lo sucedido, monta su zaino y desaparece veloz, dejando una estela de polvo que esfumo su figura en el horizonte mágicamente, ante los ojos sorprendidos y asustados de todos los curiosos que se juntaron en el lugar.

A partir de ese crucial día, para la vida de Bairoletto, empieza a gestarse el mito y conjuntamente nace la historia, que mes a mes les prometo contar. Antes de despedirme quiero agradecer a la Biblioteca Publica de la Ciudad de Mendoza “Gral. San Martín” Sección Autores Locales, por la ayuda desinteresada que recibí de la Sra. Cristina Amills encargada de esa sección, quien me recibió cordialmente brindándome toda la ayuda e información que requerí. Muchas gracias.... y a todos Uds. hasta la próxima entrega.
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