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Juan Bautista Bairoletto
HISTORIA

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Bairoletto recupera su libertad

Recuperada su libertad, regresa a Castex y sus hermanos salen a darle la bienvenida, era una fría mañana de invierno. Al verlo, tan desmejorado, no pudieron contener las lagrimas de emoción. Era Juan el que regresaba y todo se iluminaba a su alrededor. Tras pasar la tarde juntos, a pesar de su cansancio decide vestirse con sus mejores pilchas e ir a buscar a Dora. Era un momento largamente esperado y nada lo podía detener. En el prostíbulo fue recibido con alegría, lo estaban esperando. La noticia de su liberación había corrido como pólvora por el pueblo, y sabían que no les podía fallar. Pero lo único que sus ojos querían, entre las mujeres que se le acercaban y lo abrazaban, era poder ver a su amada. Ella, apareció abriéndose paso entre las prostitutas, y el corazón de Juan le empezó a latir fuerte, como aquella noche que la vio por primera vez, estaba mas linda que nunca. La tomó de las manos y la atrajo hacia él besándola prolongadamente. Todo fue mágico esa noche y pudo cumplir con el sueño de estrecharla nuevamente entre sus brazos, tal como él lo había imaginado en sus interminables noches en prisión. Dormía, cuando Juan decide retirarse del cuarto, y regresar al bar en donde sus amigos lo estaban esperando, con muchas novedades.

El invierno pasó rápido, y su salud mejoró notablemente, lo único que lo atormentaba era Dora. Ella en su ausencia había empezado a salir con un changador de Monte Nievas. Al principio se lo había ocultado, hasta que un buen día la vio con él. Reaccionó muy mal, no lo mató por que sus amigos se lo impidieron y fue allí cuando su corazón se le rompió con odio en mil pedazos. A partir de aquel hecho nada volvió a ser como antes y decide tomar distancia.

En un primer momento pensó alejarse definitivamente de Castex, en busca de trabajo. Pero el Dr. Cometa le ofrece trabajar de matón en el comité, lo cual Juan decide aceptar, necesitaba dinero. Los trabajos por encargo le provocaban problemas con los milicos, que lo tenían entre ojos a partir de aquel hecho que marcó su vida para siempre, pero como era un protegido de los “chivos” siempre salía airoso.

Trascurría el invierno del año 23, y la situación de Juan se complicaba. Ya había sufrido cortas detenciones y el partido político que lo protegía cada día se debilitaba más. El 23 de marzo de 1924 perdieron las elecciones. El ambiente se ponía pesado y Cometa ya no le podía dar seguridad a su gente, así que Juan ante esta realidad se despidió de todos y se fue de Castex. Tenía que empezar de nuevo y necesitaba alejarse del lugar. Se radica temporalmente en Victorica, donde realiza varias changas y luego se traslada a Telen en donde conoce al “Turco” Salomón, dueño de una tienda y le da trabajo como vendedor de su mercadería en las chacras. La timba y las mujeres lo atraían por las noches y había contraído deudas, y tenía que pagarlas, así que decidió quedarse con una plata de las ventas. El “Turco”, enterado lo acusó de hurto ante la policía, y fue detenido, pero como no tenían demasiadas pruebas los milicos lo dejaron ir. Sintiéndose molesto por el proceder del “Turco” decidió vengarse y el 24 de marzo de 1925 le asalta la tienda llevándose telas y prendas de vestir por un monto importante. Tras la denuncia la policia siguió los rastros y rápidamente dieron con Juan quedando detenido. Pasaron nueve días y seguía hacinado en el calabozo, pero esa mañana un agente lo llevó al despacho del comisario con la sorpresa que resultó ser Remigio Palacios, amigo de Cometa y muy conocido de él. Inmediatamente le pide que lo libere. Pero su situación estaba muy comprometida y poco pudo hacer, lo trasladan a la cárcel de Santa Rosa. Tres meses estuvo en prisión, quedando en libertad por falta de pruebas, gracias a la manito que Palacios le dió haciendo desaparecer las pruebas que lo involucraban.

Juan luego de lo vivido se promete no volver a dejarse atrapar por los milicos “antes muerto”decía, y decide buscar refugio en el monte, donde vivía la gente que no tenía lugar ni en los pueblos ni en las colonias, en donde pensó encontrar la paz que tanto buscaba.

Pero al poco tiempo de estar allí se dio cuenta que esa no era la vida que él quería, rodeado de tipos sufridos, que lo único que sabían hacer eran hachar los montes en forma incansable y con total resignación a sus desdichadas vidas, por una limosna. Las fiestas de fin de año se aproximaban, y sus planes eran pasarla con sus hermanos en Castex, luego decidiría que rumbo tomar, pero al monte no regresaría.

Pasaron las fiestas y tenía que tomar una decisión. Con sus hermanos no se podía quedar por mucho tiempo, sabía que su presencia los ponía en peligro, la gente del pueblo murmuraba y los milicos se inquietaban con su sola presencia. Tenía que seguir camino y es aquí donde decide emprender su verdadera vida de hombre errante, sin patrón y sin rancho pero contando con la incondicional ayuda de los mas necesitados, que siempre le daban un lugar para cobijarse.

Impidiendo un desalojo

Entre la gente que él frecuentaba se encontraba una joven viuda, madre de dos niños, propietaria de una pequeña chacra. Una noche la encontró llorando, y muy dolida le confiesa que su esposo antes de morir se encontraba endeudado. Había hipotecado la chacra a favor de un comerciante del pueblo por un monto de $400, si no pagaban la deuda la desalojarían y no tenía a donde ir. Juan le promete ayudarla y sin perder mas tiempo, se dirigió a la casa de José Sorva, un importante ganadero de la zona conocido de él. Al llegar al establecimiento, encuentra la tranquera cerrada, pero nada lo detiene, ata el caballo y salta la tranquera, anunciándole a los gritos su presencia, y que venia a visitarlo no a asaltarlo. Ya en el interior de la casa le pide prestado el dinero por unos días. Don José tembloroso le dice que no lo tiene, lo cual Juan le contesta que no le mienta que sabe de una importante venta que hizo días pasados, y que se los iba a devolver, que sé quede tranquilo. Sin demasiadas alternativas, muy asustado y dándose cuenta que Juan estaba decidido a retirarse con ese dinero como sea, busca el efectivo y se lo entrega. Al otro día Juan aparece con la plata y se la entrega a la viuda. Pero con lágrimas en los ojos ella le dice que no lo puede aceptar dado que nunca se la podría devolver, lo que Juan le contesta que nada le debía, y se retira sin darle tiempo a nada Cerca de mediodía llega en sulky el acreedor de la viuda para tomar posesión de la chacra, pero ante su sorpresa ella saca el fajo de dinero de su raido delantal y le pide que le entregue el documento y le firme un recibo por la entrega del efectivo, tal como la alecciono Juan. Inmediatamente el escribano que acompañaba al comerciante cumplió con lo solicitado por la viuda y tras saludarla partieron. Apenas salieron de la chacra, fueron interceptados por Juan Bairoletto, que montado en su caballo con Winchester en mano apuntándolos hizo que frenaran el sulky, y a los gritos los intimó a bajar. Preguntándole al comerciante que había venido a hacer a la casa de la viuda, lo cual le contestó que era por una deuda que ella le había pagado. Enterado lo obligó apuntándole con el arma a la cabeza a que le entregara el dinero y sin ningún movimiento raro por que sino los limpiaba. Muy asustados hicieron lo que les pidió y partieron rápidamente. Bairoletto con el dinero en su poder monto su caballo y se dirigió a lo de Don José devolviéndole hasta el último peso, tal como se lo había prometido.

Muchas son las historias que Juan acumula en sus años de aventura, que les seguiré narrando en los próximos capítulos. Para mas información www.noticampo.com

Esta historia continuará...
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