PARTE 1
Su verdadera historia se entrelaza entre realidades, mitos y leyendas,
produciendo una de las más ricas historias de vidas de este cowboy -que
junto a dos amigos de la vida- llegó a la Patagonia Argentina huyendo
de la ley y de los pedidos de captura.
Se han escrito libros, se han organizado simposios de historiadores y hasta
Hollywood se hizo cargo de él en la película “Dos Hombres
y un Destino” protagonizada por Paul Newman en el papel de Butch Cassidy
y Robert Redford en el papel de su fiel amigo y cómplice Sundance Kid,
en donde además se integra a esta dupla la bella y enigmática
compañera Etta Place.
Sé que para mí es un nuevo desafío relatarle esta vibrante
y alocada historia de Butch Cassidy. Un cowboy, que junto a sus dos amigos decidieron
-obligados por las circunstancias- elegir como residencia nuestro país,
Argentina, en búsqueda de una paz perdida en el laberinto delictivo que
eligió como vida en su país natal.
El asaltante conocido como Butch Cassidy, nació bajo el nombre de Robert
Leroy Parker el 13 de Abril de 1866 y fue el mayor de 13 hijos de una familia
mormona muy bien conformada del estado de Utah, Estados Unidos.
Sus padres acostumbraban a ir a la iglesia junto con todos sus hijos y a respetar
estrictamente los hábitos religiosos que les imponía su pastor.
Pero un cruel invierno los dejo en ruinas -ya que el poco ganado que criaba
su padre no sobrevivió al rigor del clima- y sus vidas apacibles y organizadas
cambiaron estrepitosamente a partir de esta desgracia. Debido a esto tanto él
como su padre tuvieron que salir en busca de empleo, había que mantener
a la familia.
Empleándose Robert con tan solo trece años como peón rural
a unos ganaderos poderosos en el salvaje Oeste, logró convertirse con
el tiempo, en un experto vaquero y faenador de ganado.
En esa misma época conoció a un joven vaquero de tan solo 22 años
llamado Mike Cassidy de quien se hizo muy amigo. Este era un ladrón de
ganado que se empleaba aquí y allá y vivía sin mayores
preocupaciones. Mike fue quien le enseñó por primera vez el manejo
de las armas y lo puso en contacto con el mundo de los cowboys que vivían
al margen de la ley, un mundo desconocido por Robert que lo deslumbró.
Fue tal la admiración que despertó en él su nuevo amigo
que decide, con el tiempo, adoptar su apellido, y el nombre Butch (carnicero),
lo toma de su habilidad de faenar reses.
Fueron muchas las charlas que mantuvieron sentados junto al fuego mientras cuidaban
el ganado a orillas del río. Charlas llenas de anécdotas y de
enseñanzas que con el tiempo pondrá en acción el joven
e inexperto Robert.
Con los recursos de tal educación dispensadas generosamente por su amigo
Mike, el joven Parker lleno de rebeldía y cansado de ser explotado por
sus acaudalados empleadores, al cumplir los 18 años decide abandonar
a su familia.
Sin despedirse de su padre –a quien respetaba pero no coincidía
con la forma de enfrentar la vida- decide partir hacia el estado de Colorado
en búsqueda de más oportunidades. En realidad con el tiempo se
confirmó que no viajo solo sino que fue arriando una tropilla de caballos
robados por encargo de un acaudalado ladrón, a cambio de una buena paga.
El surgimiento del personaje, y de la generación de ladrones y asaltantes
que encabezó, se encuadra dentro de un marco en donde se produce un fuerte
desarrollo económico en los Estados Unidos.
En 1869 el tendido de líneas férreas de Nebraska y de California
se unió para formar el llamado ferrocarril Transcontinental. A partir
de entonces empresarios y grandes compañías iniciaron la ocupación
del oeste del país. El avance del ferrocarril impulsó el crecimiento
industrial, el desarrollo tecnológico y una serie de cambios económicos
que favorecieron al mundo de los grandes ganaderos. Las tierras que eran ocupadas
por las tribus indígenas pasaron a manos de unos pocos propietarios,
todos ellos ganaderos dando trabajo a los cowboys con el fin de hacer efectivas
sus posesiones. Estos provenían de la zona fronteriza aprendiendo a sobrevivir
en duras condiciones, sin domicilio fijo, y desligados obligadamente de cualquier
lazo familiar. Debido a esto muchos de ellos se habían convertido –cansado
de tantas privaciones- en ladrones de ganado y expropiadores de tierras, lo
que hacia que los hacendados los vieran como reales amenazas. Así que
a la hora de darles trabajos tenían que presentar antecedentes de trabajos
anteriores pero era tanta la demanda de vaqueros que muchos se exponían
a elegir por intuición.
La situación de los pequeños propietarios era totalmente distinta
frente a los conwoys, estos terciaban entre ambas clases. El desprecio y la
indiferencia que recibían de los grandes hacendados los acercó
a los vaqueros, cuyas actividades delictivas toleraban e incluso apoyaban. Es
más, ellos eran los principales compradores de la hacienda robada por
los vaqueros. De este sector provenían mayoritariamente los Sheriff,
que en consecuencia no daban mayor importancia al examen de las marcas del ganado,
permitiendo así que el ganado robado pasara delante de sus ojos sin mayores
problemas. En ese entonces la posesión indicaba propiedad y no se hacia
demasiadas preguntas.
Ante esta situación, difícil de manejar por los grandes hacendados,
estos preveían un promedio de pérdidas anuales debido al abigeato.
Pero como la situación se le empezó a complicar cada vez más,
con el paso del tiempo, decidieron unirse para crear cuerpos especiales de policías
y combatir los robos.
De Vaquero a Cuatrero
El primer compañero de andanzas del joven e inexperto Robert Parker,
fue William Christiansen, un cowboy de Utha con experiencia en esta profesión,
de raíces mormonas casualmente como él.
Christiansen tras haberle dado una dura golpiza a un vecino andaba prófugo
tras haberlo considerado muerto, adoptando el nombre de Matt Warner a fin de
que le perdieran el rastro. Lo que siempre ignoró Warner es que el vecino
sobrevivió a los golpes y jamás lo denunció. No obstante
debido a este episodio su vida dio un vuelco definitivo sin marcha atrás
convirtiéndose en un hombre sin ley. El método que ambos utilizaban
y que les daba muy buenos resultados era comprar pocas vacas, no más
de diez, y arrearlas hacia una estación de trenes donde un comprador
con la plata en efectivo los esperaba. En el camino iban engrosando su manada
con los animales que lograran arrebatar de los campos que atravesaban.
Con el tiempo a este dúo se le sumo Tom McCarty, quien tenía
mayor experiencia como vaquero, por pertenecer a una familia especializada en
abigeato. Con este nuevo integrante siguieron utilizando el mismo método
pero a mayor escala, estableciendo postas con distintos vaqueros, pudiendo así
cruzar organizadamente estados completos arreando miles y miles de animales
que dejaban interesantes sumas de dinero.
Este trío bien consensuado también encaró un asalto al
San Miguel Valley Bank, en Telluride en 1889 siendo todo un éxito. Este
asalto fue planeado al detalle y pese a ser acosados de cerca por una partida
entrenada con indios guías Navajos, lograron huir gracias a que estos
conocían, como la palma de su mano, los caminos ocultos y también
la hospitalidad desinteresada de algunos hacendados clientes de él. En
esa época es donde Parker resolvió cambiar su nombre y adoptar
el célebre alias: “Butch Cassidy”.
Esta historia continuará... |