PARTE 2
Continuando con esta historia, la suerte que lo venía acompañando
a Butch Cassidy lo abandona por primera vez en Agosto de 1892, cuando fue detenido
por el robo de un caballo en Star Valley, Arizona; injustamente ya que él
lo había adquirido por 5 dólares a un hombre que posteriormente
tras ser detenido supo que era robado. El abogado Douglas A. Preston tras presentar
algunas pruebas a favor de Butch consiguió su libertad y dilató
lo más que pudo el juicio final, no logrando con esto que en 1894 fuera
declarado culpable y condenado a dos años de prisión en la cárcel
de Laramie, Estado de Wyoming.
Tras recuperar su libertad, en enero de 1896, se dirige a Brown´s Park
(Colorado), marcando con su regreso una etapa decisiva en la historia del bandolerismo
norteamericano. Allí conoce a Elzy Lay que junto a Bob Meek organizan
un asalto que tuvo gran repercusión, el del Banco de Montpelier, logrando
huir sin mayores inconvenientes.
Recién a fines de 1896, Butch con sus amigos logra formar una banda organizada
que le daría celebridad, siendo reconocidos popularmente como la “Pandilla
Salvaje” (Wild Bunch) de Brown´s Park.
Se supone –debido a que no hay información que lo confirme- que
para esta fecha es donde conoció a Harry Longabaugh, alias Sundance Kid
su inseparable amigo que lo acompañara por el resto de su vida. Harry
provenía de una familia bautista y había nacido en Pennsylvania
en 1867. Desde muy chico había trabajado con unos criadores de caballos
aprendiendo así a montar y a domar magníficamente, convirtiéndose
con el tiempo en su especialidad.
Punto en común con Butch y más aun si partimos que la vida de
ambos giraba alrededor de los caballos ya fuera en el comercio, el trabajo,
la diversión o el robo.
El resonado asalto al Banco de Montpelier comenzó a sedimentar el prestigio
de Butch como jefe de banda y su consagración tuvo lugar tras el asalto
al pagador de la compañía de carbón Pleasant Valley.
De aquí en más se van a dar una cantidad innumerable de asaltos
a hacendados, trenes y bancos que eran sus blancos preferidos. Era tanta la
ola de asaltos y la ineficiencia notable para detenerlos por parte de la policía
que es requerida por el gobierno la intervención de la Agencia Pinkerton
encomendándoles la tarea de detener vivos o muertos a la reconocida “Pandilla
Salvaje”.
Esta agencia (Pinkerton), estaba conformada por investigadores de gatillo fácil
entrenados específicamente para la lucha contra el crimen. Sus agentes
actuaban en forma individual y se camuflaban de acuerdo al medio en donde se
desempeñaban, logrando así infiltrarse y pasar desapercibidos.
Con esta nueva persecución llevada a cabo por los agentes de la Agencia
Pinkerton, hombres entrenados y que hábilmente les venían pisando
los talones, Butch decide frenar por un tiempo prudencial el accionar de su
banda en el año 1900, a fin de conservarles la vida a sus cómplices
y se refugia junto a Sundance Kid y Will Carver en el rancho de un conocido,
ubicado sobre la frontera en Colorado.
Pero era tal la ansiedad, al verse prácticamente recluido, que a la semana
decide partir rumbo a Nevada. Y en el pueblo de Winnemucca asalta el único
banco del lugar, alzándose con un botín de 33.000 dólares,
suma muy importante en esa época.
Tras los hechos, y conforme por los resultados obtenidos, la banda se reunió
en Fort Worth, Texas, para descansar y asistir al casamiento de uno de sus compañeros,
Will Carver con una prostituta del lugar. En esta fiesta no falto nada, el lujo
y la alegría colmo el salón y el buen whisky regó abundantemente
las copas de todos los comensales presente. Y como no podía faltar, contrataron
al mejor fotógrafo del lugar, decidiendo retratarse juntos: Carver, Harvey
Logan (de pie), Sundance Kid, Ben Kilpatrick, y Butch Cassidy (sentados). Considerados
en aquel entonces, los cinco bandidos más buscados por la justicia de
los Estados Unidos.
El fotógrafo, quedo tan satisfecho con la imagen obtenida, que decide
inconsultamente exponerla en la vidriera de su negocio. Se trataba de una copia
ampliada de estos cinco hombres, que el desconocía, pero que tan elegantemente
vestidos lucían como grandes y triunfadores hombres de negocios. Imagen
que, lamentablemente para ellos, fue reconocida por un detective de la Agencia
Pinkerton y que luego sería utilizada para ilustrar los avisos de búsqueda.
Esta celebre foto, fue considerada una provocación, tanto para los policías
como para los detectives que andaban intentándolos atrapar. Hecho que
le complica aun más su situación frente a la justicia impulsándo
a Butch junto a Sundance a planear un cambio de planes.
Para este entonces se encontraban refugiados en Texas y es ahí donde
Sundance Kid, justo en el medio de este momento tan decisivo en sus vidas, conoce
circunstancialmente a una joven e interesante mujer, conocida –según
cuenta la historia- con el nombre de Etta Place.
Etta Place, la mujer
Ella, se le pega a la vida de ambos, en realidad nunca se supo con certeza porque.
Tampoco se conoció de ella a que se dedicaba, nunca se supo con veracidad.
Unos decían que era una prostituta; otros, por su aspecto refinado decían
que era una maestra y otros afirmaban que era una prima lejana de Butch. Lo
seguro es que esta nueva integrante y enigmática jovencita de tan solo
23 años portaba una esbelta figura que albergaban un par de bellos ojos
verdes con una mirada serena. Todo esto enmarcado por una abundante cabellera
de color castaño.
La Agencia de Detectives Pinkerton la llamaba Etta en sus anuncios de búsqueda,
a partir de que fue detectada como parte de este trío, pero ella se llamaba
así misma Ethel, que pudo haber sido o no su verdadero nombre.
Lo cierto es que el 1 de Febrero de 1901 los tres estaban en Nueva York hospedados
en un lujoso hotel con nombres falsos, como era de suponer. Sundance Kid dijo
llamarse Harry A. Place, con domicilio en Wyoming, de ocupación ganadero,
presentando a Etta como su flamante esposa, y Butch se identifico como James
Ryan, diciendo ser hermano de Etta. Mientras esperaban el barco, decidieron
despedirse a lo grande de su país, paseando, disfrutando del ocio y adquiriendo
equipaje y vestimenta adecuada. Habían adquirido pasajes en primera clase
en el barco inglés Herminius y querían mostrar una buena imagen
ante quienes compartirían esta travesía rumbo a Argentina, mas
precisamente Buenos Aires.
Sundance, en esa oportunidad regaló a Etta un reloj Tiffany, y finalmente
poco antes de partir decidieron tomarse una foto juntos, en donde el luce como
el hombre distinguido que decía ser, y ella con el pelo recogido muy
elegantemente mostrando con orgullo su reloj nuevo prendido en el pecho.
Al llegar, tanto Butch como Sundance y Etta se fascinan con Buenos Aires. Les
parece París.
Esta historia continuará... |