» HOME  » REGISTRARSE  » CONTACTO 
WallpapersPublicar avisoListado de rubros
Usuario Contraseña
» Busqueda
  << VOLVER   .: HISTORIAS DE COLECCION
Mate Cocido
HISTORIA

Parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6, parte 7, parte 8, parte 9,
parte 10, parte 11, parte 12, parte 13, parte 14, parte 15, parte 16, parte 17,
parte 18, parte 19.


GALERIA DE FOTOS
PARTE 12

Tras un obligado descanso – dada las circunstancias- en su resguardado refugio cuidado por su amada Ramona ubicado en algún lugar de Córdoba, Mate Cocido regresa a la vida que eligió. Con planes nuevos y metas por lograr. Sus fieles compañeros de la vida lo esperan en algún lugar secreto. Ansiosos y dispuestos a acatar las ordenes de su respetado e indiscutido jefe para entrar nuevamente en acción.

Mate Cocido se toma un tiempo para reflexionar

Aclarado el sumario del tiroteo en Charata, hecho que llevo un tiempo prolongado, Mate Cocido se instala nuevamente en la chacra de su amigo Marcos, a fin de reordenar sus ideas a principios de 1934. Su experiencia adquirida en todos estos años lo hacia reflexionar y cuestionar su propio accionar. Estaba convencido que estos sucesos -en donde ponía en riesgo su libertad y la de sus cómplices quienes podrían delatarlo- no podía volver a repetirse. Él como jefe se sentía responsable además su libertad estaba en juego. Lograr la perfección en sus planes previos a los hechos era su meta principal.

Desde allí logra ubicar al Vasco y al Calabrés y los manda a buscar. Estos se presentan acompañados de un nuevo adepto, José Saade alias “El Turco”, mozo de corazón duro y dispuesto a lo que sea. Necesitaban dinero, armas y un plan rápido y efectivo para poder seguir adelante.

A la salida de Charata en dirección a Villa Ángela -en las primeras horas de la mañana mes de Marzo de 1934- se instalan todos en un recodo sobre la ruta, simulando ser incautos viajeros. Luego de una larga espera distinguen en el camino lo que necesitaban, un simple camión sin carga con la caja carrozada, ideal para el trasporte de mercadería. Una vez detenido el camionero, respondiendo a las señas de los presuntos viajeros, ante su sorpresa ve aparecer las armas que lo intimidan. Obligándolo a bajarse del camión a punta de revolver. Muy asustado ante los hechos los asaltantes lo tranquilizan, comunicándoles que no les interesa sacarle dinero sino utilizar el camión por unas horas y además le advierten: “Ya lo va a encontrar al camión en alguna parte, no muy lejos de aquí, sano y salvo. Pero no avise a la policía si es que quiere seguir con vida”. Inmediatamente El turco se dispone a conducir acompañado de Mate Cocido mientras que el Vasco y el Calabrés se ubican en la parte de atrás, y sin apresuramiento se retiran.

Un asalto frustrado con irreparables consecuencias

Sobre la entrada de la ruta a Charata, en Villa Ángela, está instalado desde hace muchos años don Dámaso Martínez, con un negocio de Ramos Generales. Al atardecer del 2 de Mayo, don Dámaso ha despachado a su clientela y se dispone, como todo los días, a cerrar el local para hacer la caja y cenar. Sale un momento a la calle a refrescarse del cansancio de la jornada mientras se fuma un cigarro. Observa allí cerca un camión detenido, al que no le da importancia creyéndolo vacío.

Cuando se dispone a cerrar las puertas, cuatro desconocidos lo empujan hacia adentro apuntándolo.

Don Dámaso acata la intimidación, levanta las manos y se dirige hacia al mostrador abre un cajón pero en vez de entregarles el dinero saca un revólver. El Turco, ante los hechos dispara y el almacenero cae herido mortalmente. Tendido en el suelo y gimiendo casi inconsciente el Turco le da el tiro de gracia en el medio de la frente.

Sin perder más tiempo la banda se dispone a saquear el negocio, pero ante su sorpresa aparece desde una habitación la esposa de don Dámaso armada con un revólver en cada mano. Al ver a su marido tendido y ensangrentado grita “¡asesinos!”, y aprieta ambos gatillos. Su nerviosismo le impide hacer puntería, deslizándose las armas pesadamente por sus manos como consecuencia del cuadro siniestro que se le presenta ante sus ojos. Mate Cocido y sus hombres tienen un gesto de respeto ante la mujer, y deciden retirarse sin hacer uso de sus armas. Mientras tanto la valerosa heroína sin meditarlo demasiado saca fuerzas de su dolor y enfurecida toma las armas nuevamente y va tras ellos. Un impacto alcanzó la cabeza del Calabrés provocándole una herida sangrante, cae inconsciente pero esta con vida, quedando tendido en medio de la calle. Los otros, al verlo ensangrentado, lo dan por muerto y huyen subiéndose al camión rápidamente.

Cuando “El Calabrés” recuperó el conocimiento, estaba tendido sobre un catre en el calabozo de la comisaría de Charata, entregado a su suerte sin demasiadas alternativas. Los apremios rigurosos de la policía y la inconsciencia propia de su estado, lo hicieron hablar. Relató los hechos y ciertos antecedentes con prolijidad lamentablemente para sus amigos; aclaró que nunca había sido partidario de la violencia dejando asentado que: “Yo soy ladrón no un asesino”. Pidiendo con clemencia que se revisara su arma a fin de probar su inocencia frente a la acusación de la policía como único responsable de la muerte de Martínez.. Concluido el interrogatorio a satisfacción - al obtener la policía la información que necesitaban-, Antonio Rossi alias“El Calabrés” en estado grave fue abandonado a la buena de Dios dentro del calabozo y murió días después.

Nada los para

El revés recibido, tras la muerte de El Calabrés, no pareció desanimar para nada a Mate Cocido. A fines de Mayo la banda se hace presente en General Pinedo. Se introducen en el dormitorio de un almacenero de ramos generales; obligando al matrimonio a levantarse y entregarles “lo que tengan”. Logrando alzarse con apenas 500 pesos y una buena provisión de ropas y municiones. Posteriormente el 5 de Julio los bandoleros abordaron a un pagador de una importante firma a la salida del banco rumbo a Charata logrando esta vez una suma de dinero importante Y así casi a diario se sucedieron hechos delictivos, en donde Mate Cocido y su banda dejaba claras señales de su paso, en una actitud provocativa hacia la policía. Hasta que la calma llegó, de golpe, sin ninguna consecuencia nefasta para ellos.

El hijo de Mate Cocido

David Peralta, tras los hechos y cansado de tanta acción decide -tras una carta que recibe- salir del Chaco con la promesa de volver. Su paradero – para sus cómplices- era un misterio. Su actitud, con el tiempo se supo, estaba relacionada con la noticia de que su tan ansiada paternidad había llegado a su vida. Un niño, producto del amor había ingresado mágicamente a su mundo, su nombre Mario Fernando.

La madre del bebe, Ramona Romano lo esperaba ansiosa en Córdoba- lugar elegido por ambos como un refugio de paz – lugar que el propio Mate Cocido se esmeró cautelosamente en rodear de penumbras y evasivas frente a todos. Esta actitud se debía irrefutablemente a que él no quería mezclar a su familia con su existencia de entonces. Varios indicios autorizan a pensar así.

El niño vivió y se crió en sus primeros años de vida siempre en la provincia de Córdoba junto a su madre en la localidad de Ferreira- según se supo años después- ubicada a 8 km. de la Capital provincial, y la casa donde vivían se encontraba a nombre de Julio Blanco- uno de los tantos seudónimos adoptados por Mate Cocido-. En esa misma localidad vivía, y no era casual, Patricio Gustavo Peralta hermano de Mate Cocido junto a su familia, quien se desempeñaba como empleado del correo y se encargaba de darles el apoyo suficiente cuando su hermano se encontraba ausente. Mate Cocido jamás les hizo faltar nada y cada vez que los visitaba le dejaba dinero suficiente como para cubrir gastos y darse algunos lujos. El niño -con el fin de protegerlo- no fue anotado en el registro con el apellido Peralta sino con el de su madre. Con este proceder Mate Cocido deja en evidencia que ya en ese entonces proyectaba la definitiva recuperación de su vida y el reencuentro con Ramona y con su hijo en una existencia tranquila, anónima y definitivamente distinta.

El tronco en el camino

En mayo de 1935, Mate Cocido se instala por unos días con Herminia – su fiel amante y cómplice-en un campamento en Sáenz Peña y le encarga a El Vasco que reúna a su gente para llevar adelante un plan que tenia planeado desde hacia rato. La idea era asaltar al pagador de la Bunge&Born. Esta multinacional se había instalado en el Chaco en 1924 estableciendo desmontadoras, una fabrica de aceite y acopio de algodón, perjudicando con sus actividades a los colonos y a las pequeñas empresas del lugar. Creando como consecuencia lógica un ambiente de gran hostilidad en la población. Mate Cocido además había investigado que en Campo Largo, lugar donde se encontraban ubicada una de las principales oficinas de la empresa, no existía sucursales bancarias por lo tanto era inevitable el transporte de caudales lo que facilitaba su proyecto de robo.

Ya reunido con sus secuaces elegidos y su informante con datos precisos, el 18 de Junio de 1935 fijan como fecha para realizar el atraco. Ese día, según el informante, el pagador se trasladaría con 15.000 pesos y no lo dejaría escapar.


Esta historia continuará...


Parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6, parte 7, parte 8, parte 9, parte 10, parte 11, parte 12, parte 13, parte 14, parte 15, parte 16, parte 17, parte 18, parte 19.

Todas las historias
Butch Cassidy
 
Juan Bautista
Bairoletto
 
Mate Cocido
 
 
  << VOLVER    
       
NOTICAMPO (C) Y (R) 2004 - WWW.NOTICAMPO.COM - INFO@NOTICAMPO.COM - TEL: 02362 15505371 - JUNIN (B)
Desarrollo web en Junín por www.brandal.com.ar