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Mate Cocido
HISTORIA

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PARTE 15

Continuando con esta historia, en octubre de 1937 Mate Cocido se instala en la chacra de A. Pinedo, ubicada a pocos kilómetros de Gancedo. Este era un conocido estafador y en varias ocasiones integrante de su banda. Pinedo, en honor a su amigo decide organizarle una reunión en su chacra invitando a sus amigos del pueblo y a sus dos primas, Inés y Antonia, muy atractivas por cierto, que apenas llegaron atrajeron las miradas de Malatesta y Cardozo.

Romance, robo y tragedia

Esa misma noche Inés y Antonia antes de despedirse concretan una cita con Malatesta y Cardozo para el fin de semana y a partir de entonces los galanes las comenzaron a visitar por las noches a las muchachas en Gancedo, en el domicilio de Valdósola importante comerciante de “Ramos Generales”, donde ambas trabajaban de sirvientas. Si bien estas los recibían en el zaguán del caserón, ellos empezaron a observar que el negocio estaba muy bien equipado y realizaban, cuando los propietarios dormían, visitas esporádicas a la tienda.

La noche del 3 de noviembre las jóvenes reciben en el zaguán a Malatesta y Cardozo como era su costumbre, pero estos esta vez traían otros planes. Avanzada la noche, entre besos y palabras románticas, les piden a las muchachas ingresar al negocio por la puerta de atrás, según ellos para curiosear, a lo cual accedieron. Lo que ellas ignoraban es que Mate Cocido y Marcelino, esperaban afuera pacientemente a que Malatesta les abriera la puerta de accesos al negocio.

El reparto del robo a la tienda de Ramos Generales de Valdósola que se celebró con una fiesta entre copas y anécdotas tuvo un final trágico. Esa noche, excepto Mate Cocido, todos habían bebido en exceso. Cardozo y Malatesta, muy alcoholizados, se trabaron en una discusión sin sentido saliendo a relucir los nombres de Antonia e Inés. Mate Cocido, al notar la situación entre ambos trato de intervenir a fin de calmar los ánimos, pero Malatesta en plena discusión saco el revolver y con un movimiento casi reflejo imposible de frenar, le pego un tiro certero en la cabeza a Cardozo dejándolo tendido en un charco de sangre. Malatesta ante el desastre cometido salió disparando del lugar y el resto de los presentes quedaron estupefactos ante lo que acababan de presenciar, salvo Mate Cocido.

Este, ante los hechos, con la frialdad que lo caracterizaba comienza a planear una salida airosa. Era conciente que este incidente le podía traer problemas con la policía, así que había que hacer desaparecer el muerto cuanto antes y no dejar huellas de lo sucedido. Siguiendo las órdenes del Jefe el cadáver fue sepultado antes que amaneciera en algún lugar descampado de Gancedo.

Ese día Mate Cocido no dijo una palabra y despidió a su colaborador asesinado en el mayor de los silencios. Y al día siguiente le envió un mensaje con su hermano a Malatesta, para comunicarle que “Bertolatti -el seudónimo con el que lo conocía Malatesta- no quería verlo más y que tuviera mucho cuidado con lo que iba hacer de ahora en adelante”. Malatesta sabía que Mate Cocido tenía conexiones importantes y en cualquier momento podía entregarlo o tenderle una trampa y enfrentar la frialdad implacable del jefe era casi un acto suicida, y es ahí donde decide poner distancia.

Tras este indeseable hecho, se produce la misteriosa desaparición de Peralta. Para la leyenda, la ausencia tuvo que ver con un viaje a Buenos Aires, donde se encontró con un personaje que en algunos aspectos era un duplicado suyo: Juan Bautista Bairoletto.

El Encuentro de dos Mitos

Bairoletto y Mate Cocido tenían amigos en común vinculados al anarquismo y a la masonería. Y estos fueron los que vieron la posibilidad de unirlos para luchar y doblegar el imperio de La Forestal.

Sabían que no sería nada fácil juntarlos pero era muy posible que si lo conseguían llegaran a un acuerdo. Sin perder mas tiempo y con mucho sigilo comenzaron a gestionar el encuentro que lograron llevarlo a cabo a fines del año 1937, en el clásico caserón que reunía a los seguidores de la logia masónica denominada “Hijos del Trabajo”.

Entre los presentes, se encontraba un conocido secuaz de Mate Cosido, quien fue el que más insistió por la unión de los bandoleros, llamado El Vasco Zamacola.

Bairoletto y Peralta (Mate Cocido) tenían objetivos de vida similares y siendo casi de la misma edad, Juan 42 y David 40, compartían las ideas que sublevaban la conciencia proletaria, con aventuras vividas que originaron con el tiempo leyendas parecidas. Compartían el repudio hacia la injusticia, razón suficiente para unirlos y luchar para exterminarla.

Luego de una charla que duró varias horas a solas, en la cual ambos se vieron reflejados como en un espejo, dado que sus historias de vida tenían muchos puntos en común y sus objetivos eran prácticamente los mismos, salieron de la sala que ocupaban y anunciaron que habían llegado a un acuerdo. Para ambos era un momento especial. En el ápice de sus famas, después de una larga y venturosa carrera, los dos estaban llegando a la madurez y ambos meditaban el proyecto de retirarse con la ilusión de llevar una vida más tranquila. Pero aquella propuesta recibida era un gran desafió para ambos y no podían rehusar el honor y la confianza que les dispensaban los compañeros anarquistas.

Expropiar La Forestal debía ser la culminación de sus hazañas, un golpe magistral contra los enemigos del pueblo que justificaría para siempre su accionar justiciero.

En camino a cumplir sus planes

A mediados de enero de 1938 Bairoletto, tal como habían planeado con Mate Cocido, emprende su viaje desde la estación del ferrocarril Santa Fe a Resistencia Chaco portando un documento de identidad falso y acompañado por sus hombres de confianza como “el Tucuta” Pedro González y “el negro” Ramón Rodríguez.

El punto de encuentro era en la Estación de Resistencia donde un hombre de pañuelo rojo al cuello los estaría esperando.

Apenas llegaron a la estación fueron trasladados en auto a un humilde rancho, ocupado por leñadores, en donde se alojaron, ubicado en el medio del monte fueron recibidos por Peralta y Zamacola.

“El Pampeano”, como le decían los amigos de Mate Cocido a Juan Bairoletto, pasado los días no se podía adaptar ni al calor sofocante ni a los moquitos famélicos que abundaban en el monte. Y su distracción era salir a cazar por las mañanas y jugar a los naipes en el burdel del pueblo hasta altas horas de la noche, presentándose como un peón golondrina.

A mediados del mes de marzo en una noche cálida Juan se reunió con Peralta que llegó en su auto muy bien vestido en compañía de Herminia Álvarez, su amante oficial. La idea era compartir una cena sin intermediarios. El encuentro trascurrió con total tranquilidad, y sirvió para que se conocieran, y entraran más en confianza. Hasta el momento se reunían únicamente en compañía de sus cómplices a fin de planear y pulir los detalles para llevar a cabo el asalto y toma de La Forestal.

Mate Cocido le comentó preocupado esa noche a Bairoletto que Zamacola había sido detenido en Córdoba y temía que este se quebrara ante la tortura de la picana. Aunque ya nada ni nadie los detendría para llevar a cabo sus planes. Las cartas ya estaban echadas y el momento de actuar se acercaba a medida que trascurrían las horas, solo faltaba ultimar algunos detalles.

Pero este idilio entre los dos líderes no va a durar demasiado...


Esta historia continuará...


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