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Mate Cocido
HISTORIA

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PARTE 18

Andar por la vida asaltando era peligroso para Mate Cocido y su banda, y mas aún con la llegada de los Gendarmes. Hecho que lo obligó a cambiar sus tácticas y estrategias a fin de conservar su libertad. Por esta razón es que decide, tras largas noches de insomnio y meditación, dejar los asaltos y dedicarse a realizar secuestros y extorsiones amparándose en el laberíntico monte, compañero inseparable y protector. Apuntando a gente acaudalada y poderosa, actuando en lugares y horarios menos sospechosos y así renunciando definitivamente las sombras de la noche horario en la que los gendarmes reforzaban la seguridad. Su fuerte red de informantes, con residencia en distintas localidades del Chaco, serían a partir de ahora sus principales aliados.

Ante estos cambios de planes decidió una noche reunirlos a sus informantes en pleno monte para comunicarles sus cambios de estrategia y sus funciones especificas de ahora en más, poniéndolos al tanto de su actual situación. Ordenó que a partir de ahora debían enfocar a obtener datos “escandalosos” de personas acaudaladas que luego él utilizaría para presionar a sus victimas a fin de obligar a entregar fuertes sumas de dinero a cambio de silencio y también ordenó investigar, siempre a gente de fortuna, a fin de obtener sus rutinas para luego secuestrarlas.

El plan puesto en marcha por Mate Cocido anduvo perfecto, las extorsiones no eran denunciadas por sus victimas ni familiares ya que el secreto guardado y conocido por Mate Cocido debía ser silenciado y denunciar “el pago efectuado a cambio de silencio” no les convenía a las victimas implicadas en el hecho.

Y con respecto a los secuestros de personas por lo general tampoco eran denunciados por dos razones: primeramente para preservar la vida de sus familiares y también por el firme convencimiento de que la policía resultaba inútil para reparar los hechos.

El dinero obtenido era importante y Mate Cocido se sentía pleno por sus éxitos logrados, pero la vida en el monte tan aislada de todo y de todos – su obligada guarida por seguridad- le pesaba. Distanciado de su familia -pese a la correspondencia que recibía- a medida que pasaba el tiempo no era suficiente, el aislamiento y la falta de afecto lo tenía mal. La idea de retirarse definitivamente de la vida que llevaba -debido a todas estas razones- tenía los días contados.

Como se imaginaran los secuestros y extorsiones realizados por Mate Cocido fueron muchos, es por eso que me decidí a relatar los hechos más importantes que paso a contarles a continuación…

Un secuestro exitoso

El 23 de octubre, después de la siesta, Luis Eduardo Gabardini acaudalado comerciante, su señora y su pequeña hija ponen en marcha en su auto rumbo a Resistencia -desde Quitilipi su lugar de residencia- a fin de visitar a su familia como lo hacían todos los últimos fines de semana de cada mes. En el paraje Curundú se asustaron al escuchar un fuerte estampido, que los obliga a detenerse por precaución con la idea que habían reventado un neumático, que en realidad se trataba de un tiro al aire del Winchester de Mate Cocido.

Al descender aparecieron varias personas sorpresivamente emergiendo del monte como fantasmas. Eran cuatro, con sus ropas oscuras, sus rostros cubiertos, sujetando armas de grueso calibre y en actitud intimidatoria los rodearon. Uno de ellos sin perder tiempo, le explicó a Gabardini que era un secuestro, que su rescate costaría $25.000 y que su señora sería llevada a Quitilipi con un mensaje que él debía escribir de puño y letra y firmar para entregar a su apoderado.

Para esto la Flia. Gabardini había sido traslada en su propio coche al interior del monte lejos del camino en donde se encontraba Mate Cocido esperándolo, Gabardini escribió la carta que él le dictó sin oponer ninguna resistencia, diciendo: “Estoy en poder de unos asaltantes que exigen por mi libertad veinticinco mil pesos, que le deben ser entregados el martes 25 del corriente en la siguiente forma: la persona que lleve el dinero debe tomar el martes el tren que sale de Sáenz Peña a Metán y ubicarse en un asiento al lado de la ventanilla sobre la derecha del tren y donde vea una luz que le hace señas en forma circular debe arrojar el paquete envuelto en papel blanco. Nada de policía ni denuncia. Si estas condiciones se cumplen prometen liberarme enseguida, en caso contrario me encontraran, pero muerto. Firmando al pie”.

A continuación su señora en compañía de su hija fue liberada y como sabía manejar regreso sola a su casa con la carta en su poder, mientras que Gabardini fue atendido con una abundante cena y luego conducido a una pieza con un catre con mosquitero para que pudiera dormir confortablemente.
Ese proceder por parte de Mate Cocido y de su gente, de tratar bien a los secuestrados, es una conducta que se va a repetir en todos los casos de secuestros conocidos.

Finalmente todo salió bien, un empleado de confianza de Gabardini fue el encargado de seguir las instrucciones y al otro día, tal como estaba previsto, fue liberado sano y salvo. Tras el exitoso hecho Mate Cocido les concedió a sus cómplices tres días de descanso fuera del monte, quedándose él en compañía del Tata Miño en la soledad del monte para seguir planeando otros secuestros de similares características.


El secuestro más famoso

Cuatro meses después del secuestro de Gabardini, tres hombres enmascarados que empuñaban armas de grueso calibre interceptaron en las cercanías del paraje Pozo Colorado, una camioneta donde viajaban Amador López y su hija Zulema de 15 años. El señor López era el Presidente de la Unión de Coop. Agrícolas y miembro de la Junta Nacional del Algodón. Ambos fueron trasladados con los ojos cubiertos al interior del monte, comunicándoles en el camino su situación y que se tranquilizarán, que de seguir las instrucciones nada le iba a pasar. Apenas llegaron Mate Cocido personalmente comenzó a negociar el monto requerido, quedando la chica en calidad de rehén.

El padre debía entregar para su liberación $20.000 según lo acordado entre ambos, el plazo fijado era de ocho días y la entrega se realizaría repitiendo el mismo procedimiento que en el caso Gabardini.

La joven Zulema, al igual que Gabardini, fue muy bien tratada por los bandoleros y cumplido el pago la chica fue liberada en perfectas condiciones.
Este caso, pese a ser idéntico a todos los secuestros realizados por Mate Cocido –debido a que siempre utilizaba la misma operatoria- tuvo mayor repercusión como consecuencia de las declaraciones dadas a conocer a los seis meses de consumado el hecho por el propio Amador López y su hija, al periodista enviado por el diario La Nación, en donde a partir de sus declaraciones se expuso sin tapujos la crítica situación que estaba viviendo el Chaco para todo el país. Poniendo a las claras la ineficiencia de la policía con los Gendarmes que pese a su despliegue en todos los sentidos poco podían hacer frente a la astucia de Mate Cocido que se les escabullía delante de sus narices, dejándolos siempre con las manos vacías.

Secuestro y traición

Jacinto Berzón era el administrador de la estancia de Carlos Furken, en Urien. Al caer la tarde del 22 de diciembre de 1940, como todos los viernes, tomo su auto y partió rumbo a Villa Ángela donde lo esperaba un grupo de amigos para compartir una entretenida partida de truco.. Berzón tenía la costumbre de viajar a velocidad por temor a ser interceptado pero la presencia de unos caballos en el camino lo obligo a frenar.

Al bajar a retirar los animales se encontró con Mate Cocido, el Tata Miño y Julio Centurión – uno de los más torvos delincuentes que hubo en el Norte Argentino- todos fuertemente armados. Tras intimarlo, Berzón fue obligado a subir a su auto con los ojos vendados en la parte de atrás con Centurión. Tras un breve trayecto dejaron abandonado el auto a orillas del camino, internándose a pie en el monte con el rehén. En la mañana siguiente una patrulla de la Gendarmería, halló el auto, sin rastros de su ocupante.

Al día siguiente Mate Cocido le encargo a Julio que se hiciera cargo de hacer llegar la carta firmada por Berzón a su familia con las instrucciones a seguir.
Al cuarto día, tal como lo habían establecido, se dirigen al lugar indicado a fin de esperar que pase el tren para apoderarse del dinero del rescate, dejando a Berzón en compañía de Centurión.

Pero, inesperadamente, Berzón logra convencer a Centurión que se entregue, haciéndole ver que su vida estaba en peligro y prometiéndole ayuda. Convencido de que estaba tomando la decisión correcta decide liberar al rehén y huir juntos ya que Centurión conocía el camino.

Mientras tanto Mate Cocido, ignorando lo que estaba pasando, se apoderaba del dinero, y esa noche algo cansado decide, junto con Miño, quedarse en la chacra de un conocido para internarse en el monte apenas amanezca, a fin de liberar al rehén. Pero Mate Cocido al día siguiente no apareció por el monte, o según otra versión, fue y al advertir la emboscada consiguió escapar una vez más. Según lo declarado con posterioridad por la Gendarmería Mate Cocido cayó en la emboscada recibiendo un balazo en la cadera logrando huir casi milagrosamente amparándose en el frondoso monte, hecho que jamás pudo probarse.

Finalmente, Julio Centurión se entregó quedando detenido y muy comprometido por sus antecedentes. Y, con la promesa incierta de una pronta liberación, terminó dando consejos y algunos secretos a los Gendarmes de cómo atrapar a su ex jefe Mate Cocido y no fracasar en los intentos...


Esta historia continuará...


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