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Mate Cocido
HISTORIA

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PARTE 4

Continuando con esta historia, en 1925 Segundo David Peralta se lo comienza a identificaba más como “Mate Cocido” que por su nombre real. Este sobrenombre era utilizado fundamentalmente en los ambientes de mal vivir, pero también en los despachos policiales y en las ciudades donde pudo desplegar sus ya decididas inclinaciones delictivas. La prensa, cuando editaba algún informe sobre sus andanzas, utilizaba el “alias” solamente. Hecho que impulsó a que la gente común, que ignoraba su pasado, lo identificara únicamente con su seudónimo.
A medida que su fama fue creciendo, con el correr del tiempo, su tan particular sobrenombre se convirtió en inseparable, suplantando el nombre y el apellido real, hasta sumergirlo totalmente en el olvido.

Con respecto al origen de su seudónimo hay varias versiones pero las más aceptables por su procedencia son dos. Una esta relatada por familiares de Peralta que cuentan que cuando era pequeño no le gustaba tomar la tradicional bebida criolla, y a la hora del mate cocido se escondía. Su madre, con conocimiento de lo que hacía a diario, lo llamaba a viva voz “el mate cocido!!”, hecho que terminaron por identificar al niño con el invariable llamado. La otra versión que se conoce, cuenta que cuando se dio el apogeo de Peralta, que fue entre 1935 a 1940, periodistas del diario metropolitano “Crítica” dedujeron que el sobrenombre provenía por la cicatriz que tenía en la frente, producto de un arma blanca, y es así como nace la segunda versión sobre el origen de su apodo. En la ficha de identificación, dadas a conocer en esa época por las oficinas policiales, aparecían fotografías de Peralta y entre las “señas particulares” figuraba expresamente la cicatriz en la frente.
Las versiones sobre el origen de su pintoresco sobrenombre como verán son dos, sin embargo la de más peso es la primer versión familiar. Los vecinos de los Peralta llamaban también a la madre de Segundo David “la mate cocido”, y además como dato para destacar en el primer sumario que se abrió a éste en su pueblo natal, la policía registró su “alias” de entonces “Mate Cocido”. Sobrenombre que con el tiempo trascendió ocupando los titulares de los medios gráficos mas reconocidos del país.

El origen de la cicatriz que tenía en su frente

Según la versión del médico Venancio B. Hadis cuenta que a mediados de 1932, en Villa Berthet, Territorio Nacional del Chaco, en una fría y oscura madrugada golpearon insistentemente la puerta de su casa. Y al abrirla se encontró varios hombres con sus caras semicubiertas, y uno de ellos tenía un corte sangrante en la cabeza. “¡Rápido, doctor, que se desangra!”. Había gritado desesperado él compañero, empujándolo prácticamente para que le cediera el paso y poder pasar. Traía casi desmayado entre sus brazos a un hombre joven. Ante semejante cuadro y sin demasiadas alternativas les indicó que lo siguieran a su consultorio, procediendo inmediatamente a limpiar y coser la herida, que se trataba de un largo tajo desde la frente hasta casi el occipital. Concluida su tarea, lo ayudó a sentarse en la camilla y al ver que la herida había dejado de sangrar, los invito amablemente a que se retiraran, sin hacer ninguna pregunta por temor a comprometerse. Las miradas huidizas y el nerviosismo de los compañeros del herido eran sospechosas y temió por represalias futuras. Así que decidió no comentarlo ni siquiera con su familia, mintiéndoles que se trataba de un niño del campo con alta fiebre. A la mañana siguiente, tomándose un café en el único bar del pueblo se enteró por comentarios de su acompañante que la noche anterior se había producido una riña de a cuchillo, por unos naipes en ese mismo bar. Que de esa riña había uno internado en el Hospital en muy grave estado, como consecuencia de una cuchillada recibida en el abdomen por un tipo que salió casi desmayado del lugar, en compañía de sus compañeros llevándose todo el dinero que había sobre la mesa, con una herida sangrante en la cabeza. Y que dada la descripción de los testigos presénciales, se trataba del conocido “Mate Cocido”. Recibida la noticia el doctor, sin realizar ningún tipo de comentario, decidió retirarse del lugar. No quería problemas ni con la policía y mucho menos con el malviviente, temiendo por su seguridad. Dejó transcurrir muchos años antes de tomar la iniciativa de relatar esta historia que le toco vivir.

Su vida en la provincia de Corrientes

Retomando el orden cronológico de esta historia, nos ubicamos en Corrientes, principios de 1926, en su refugio elegido casi mágico para él. En la que su vida trascurre proyectando sus nuevas andanzas junto a Antonio Rossi más conocido como “El calabrés”, su fiel cómplice.
Puede transitar despreocupado por las calles en pleno día, libre del seguimiento de la justicia. Sus papeles están en regla y se siente en paz, algo muy distinto a lo vivido en Tucumán, Córdoba y Santiago. Se considera un protegido, nadie lo molesta y puede actuar con total libertad. Ante sus robos reiterados en la región le han concedido en más de una oportunidad la libertad sin provocarle mayores problemas, y es ahí que decide, a partir de los hechos, dejar de actuar en esa región y elegirla como lugar para idear sus robos y atracos.
Vive en una precaria casa ubicada en un barrio alejado, de veredas arboladas con naranjos, cercos de enredadera tupidas frente a las casas y calles de tierra. Rodeado de gente humilde pero honesta y muy hospitalaria que él respeta y lo respetan. Y a pocas cuadras de su morada un boliche frecuentado por guitarreros que alegran las oscuras y silenciosas noches del lugar. Cualquiera diría que David Peralta ha encontrado el rincón soñado. Pero no es así.

Su personalidad

Poseedor de una apariencia sencilla, apacible y cordial, su mundo interior era todo lo contrario. Estaba absorbido por la delincuencia y ya no había marcha atrás. Su meta fijada era lograr ser alguien en la vida apoderándose de los bienes materiales de los que más tenían, para ofrecérselos a sus seres queridos y poder llevar él una vida mas digna. Era un resentido, los golpes incesantes e injustos, lo habían convertido en un ser vació de compasión, ya nada le importaba con tal de conseguir sus objetivos. Su familia era su única contención, pero al sufrir el destierro injusto de su lugar de origen, y sin demasiadas alternativas, lo único que le quedaba era delinquir para poder subsistir, y él lo sabia. El trasmundo de vida encubierta que llevaba y el alerta incesante ante la adversidad lo robustecía cuando la policía rondaba su guarida, situación que lo llenaba de energía y fuerza para poder seguir adelante. Se había prometido a sí mismo que ya nadie y mucho menos la policia lo atraparían, a los que consideraba los únicos responsables de su desdicha. Y el hecho de sentirse perseguido, actúa sobre él como un combustible que encienda los impulsos más potentes y hábiles, para poder enfrentar lo que viniera. Su principal arma con la que contaba era su sagacidad e inteligencia y él era muy consciente de sus capacidades, las cuales las perfecciona día a día.
En esto fue en lo que finalmente lo convirtieron las injusticias que sufrió en carne propia desde su más tierna adolescencia. Y ya nada ni nadie podrá cambiar el cauce irrefrenable que toma su vida atrapándolo fuertemente hasta el final de sus días.


Esta historia continuará...


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