Por Ing. Dardo Chiesa
(*)
En realidad la previsibilidad es mucho más
importante que la rentabilidad, porque yo
puedo ganar mucha plata hoy y fundirme mañana.
“En cuanto a los subsidios, en esto
el IPCVA no tiene posición, porque
nosotros políticamente no negociamos.
Nosotros lo que hacemos es generar los trabajos
y ponerlos arriba de la mesa para que las
entidades y la Secretaría de Agricultura
negocien. En este sentido, yo tengo que
decir lo que dicen mis entidades que son
CRA y CARBAP: a nuestro entender, los subsidios
tendrían que ser para el consumo.
Hay que fijarse que el gobierno nacional
ha hecho esfuerzos denodados por controlar
el precio de la carne del productor, eso
destruyó el negocio, le sacó
previsibilidad, y de alguna manera, tampoco
controló precios en el mostrador,
porque hoy, los precios en el mostrador
siguen subiendo a pesar de que no se paga
mucho más al mercado. Tampoco estamos
exportando más, sino menos que otros
años. Entonces nosotros pensamos
por qué no subsidiar el consumo.
Si el Gobierno lo que quiere es que el público
general coma la carne barata, que este esfuerzo
lo ponga en 450 plantas, que es mucho más
fácil que llegar a 400 mil productores
agropecuarios repartidos en toda la geografía
del país y que actúe como
subsidio del consumo. De esa manera liberaría
el negocio de la carne y le dejaría
al productor que haga lo que sabe hacer.
Hoy, el productor en promedio, vía
subsidio si es que accede a él, porque
es difícil ya que hay que hacer un
trámite que no todos están
preparados para hacerlo, está cobrando
entre el 40 y el 60% de lo que hubiera ganado
en una buena venta; y perdió previsibilidad,
porque más allá de lo que
uno puede pensar de la rentabilidad, que
es importante, y no lo dudamos, en realidad
la previsibilidad es mucho más importante
que la rentabilidad, porque yo puedo ganar
mucha plata hoy y fundirme mañana”.
“Yo no creo que terminemos con una
importación de carne. Acá
hay algo que es real y es que la ganadería
tiene hoy dos agresiones: primero, esta
política de control de precios que
le pone un pie encima y no la deja competir
contra la segunda agresión muy fuerte
que es la de la agricultura. Los márgenes
de agricultura son, por lejos, muy superiores
a los de la ganadería dado que el
negocio de la agricultura se ha transformado
en un negocio energético, ya no solamente
un negocio para consumo animal y humano.
Entonces, si yo tengo que darle maíz
a los novillos y la brecha entre el precio
del maíz y el de la carne es tan
grande que no me permite darlo, yo no puedo
asumir tecnología. Y si no puedo
tomar tecnología, entonces mi rentabilidad
cae. Si eso sucede y tengo posibilidad de
hacer agricultura, bienvenido sea, hago
agricultura. Esta es la dicotomía
que se está dando hoy, donde tenemos
productores que están bien, no tenemos
un reclamo social de los productores, pero
sí tenemos un reclamo que vemos desde
la dirigencia de que la ganadería
se está cayendo a pedazos.
Ahora, también es cierto que no en
todos lados se puede hacer agricultura con
un índice de riesgo que no sea alto.
Si estoy en La Pampa, sigo con los novillos
y sigo haciendo la agricultura que puedo.
A lo mejor no asumo riesgos, lo alquilo
porque me pagan una buena plata, pero no
aumento la superficie ganadera porque entro
en una variable de riesgo muy grande. Sigo
haciendo ganadería porque no gano
tanto, pero vivo, y si me va mal con la
agricultura, me fundo.
Este es un proceso que tiene que darse,
pero yo creo que acá tiene que estar
la planificación, y nos tenemos que
dar la mano con los gobiernos provinciales
y el nacional para decir que está
bien que La Pampa húmeda sea un mar
de soja y de maíz y que la ganadería
se vaya a zonas marginales. Bueno, si está
bien, trabajemos para eso. Podemos tener
una ganadería que coma los desperdicios
de la fabricación de biocombustibles,
porque se utiliza el 18 o 20% para hacer
biocombustibles, y el resto puede ir para
alimentación”.
“La presentación que hicimos
en La Rural fue para tratar de darle más
presencia a una campaña que empezó
el año pasado, una campaña
de concientización educativa para
el público general. El año
pasado hicimos una encuesta con Gallup que
nos dio un alto conocimiento en lo que hace
a los procesos productivos de industrialización
y comercialización de la carne por
parte del consumidor. Esto de alguna manera
fue percibido en pleno conflicto por el
Presidente de la Nación, y entonces
salimos con una campaña educativa
con el slogan: ‘Saber lo que consumimos
es valorar lo que producimos’. Porque
en realidad es cierto, también el
público en general cuando se le mandan
los mensajes de que la carne tiene que estar
barata, también tiene que tener conocimiento
de por qué la carne tiene que valer
lo que tiene que valer y cómo impactan
las medidas y cómo impacta todo en
el sector; y que en la ganadería
no somos 150 mil productores aislados, tirados
por ahí, sino que hay más
de 2 millones de personas que trabajamos
en esto”.
“Habría que trabajar con el
tema de los sustitutos como el cerdo. El
tema es que hay que trabajar muy conscientemente,
y ahí tienen que trabajar las entidades
en el sentido de que si vamos a aumentar
el consumo de cerdo, lo que se aumente de
cerdo vaya a cuota de exportación
de bovinos, porque esa es la única
manera de que nosotros podemos despegar
el precio del bovino del precio del cerdo.
Hoy el kilo del pechito de cerdo vale más
que un lomo de vaca, y así no lo
va a sustituir nunca. Además, convengamos
en que también hay un problema de
provisión. El 70 u 80% de la carne
de cerdo industrializada o fresca que se
come viene del Brasil. Entonces, si nosotros
vamos a generar un programa de estimulación
del consumo de un recurso importado, vamos
a hacer promoción de importaciones.
Este es un tema muy difícil. Desde
el instituto lo que estamos haciendo ya
desde el año pasado es ir mirando
los estudios de comportamiento en el mostrador
de los precios y cómo la gente consume
tanto vaca, cerdo, pollo y ovino, como para
hacer un mapeo de consumo y conocer los
hábitos de consumo y los precios
de las distintas cadenas. Esto es muy importante,
porque sin información no se puede,
bajo ningún punto de vista, trabajar.
Todo lo demás no tiene relevancia”.
(*) Presidente del Instituto de Promoción
de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA)
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